Tarata: Lima frente al terror

Los recuerdos no se destruyen, solo se transforman. ¿Tú sabes cómo funciona el anfo? Hernán Bazo vive en el piso 5 del edificio San Pedro; de la ventana de su departamento al lugar exacto de la explosión hay apenas unos pocos metros. Un policía me contó que es como una bengala; se va prendiendo de a pocos… Esa noche, unos segundos antes, Hernán escuchó desde la sala que la vecina del piso 2 gritaba: ¡coche-bomba! …luego estalla y emite una onda expansiva tremenda que busca espacios, como un desfogue. Entre dudas y miedos, él se acercó a la ventana: vio un camión con las puertas abiertas, vio humo. Por eso apareció el motor de un auto tan lejos, en una playa de estacionamiento. Y encontraron restos humanos en varias calles aledañas. La pregunta inmediata en esa época era la misma de todos los días: ¿dónde ha sido? Fue ahí, al frente. Nos había tocado a nosotros.

Foto superior: Juan Ponce


Era julio y en julio hace frío. Eran las 9 de la noche, casi, y a esa hora el cuarto piso del edificio Residencial Central era una heladera. Anadir Lopes hervía un poco de agua y esperaba a su hijo para cenar -ya se había divorciado y vivía sola-. Estaba en su cocina y… (solo recuerda hasta ese momento. Hay un vacío irrecuperable en el tiempo-espacio, en su memoria. Los médicos manejan dos hipótesis: o quiso protegerse el rostro con las manos cuando explotó su ventana, o quizá se le introdujo un vidrio cuando, una vez que recobró el conocimiento, se apoyó en sus manos para levantarse) …lo primero que vieron sus ojos al abrirse fue a su perro asustado debajo de un sofá y su mano con los dedos colgando como trapos rojos tibios. También vio la sala de su vecino porque ya no había paredes. Y la puerta del ascensor doblada como un papel. Y vidrio molido en el cabello y las medias. Y bomberos que la cargaban, y muertos repartidos en la pista, y circulinas -azul, rojo, azul, rojo, todo dando vueltas- y luego vio a su hijo llegar asustado al lugar de los hechos… los recuerdos están ahí, pero desordenados.

(El Comercio, 15 de julio de 2007)

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One Comment

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  1. alberto nuñez colan 13 mayo, 2016 — 5:36 PM

    yo vivi en La Molina en esos años y camine por Miraflores antes y despues del atentado y creo que algunas autoridades fueron egoistas y no actuaron a tiempo para detener a los delincuentes y mentirosos que asesinaron a nuestros vecinos y vecinas, pero mientras hay amor, hay esperanza y en algun momento se sabra las responsabilidades de quienes debieron actuar a tiempo,

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