Frontera abierta (o un manual para perder otra vez en el Cenepa)

El miércoles de esta semana, el presidente Pedro Pablo Kuczynski asistió a la toma de mando del flamante presidente de Ecuador, Lenín Moreno. “Dentro de la profunda afinidad con nuestros países vecinos, la identidad con el Ecuador es especialmente profunda”, escribió PPK después en su cuenta de Twitter.

Exactamente una semana antes, el miércoles 17, una delegación de autoridades de la región Amazonas llegó, después de un larguísimo viaje, a la línea de frontera del Cenepa, y lo que halló fueron profundidades de otro tipo: al menos 38 túneles, de entre 100 y 200 metros de largo, utilizados por mineros informales que ingresan sin ningún tipo de autorización desde La Herradura, la localidad ecuatoriana más próxima a la frontera, hacia suelo peruano. El material que extraen es trasladado en sacos a esa pequeña pero muy dinámica ciudad, donde se procesa para obtener oro. En abril del 2015 habían sido clausurados más de 140 túneles, pero, según se observó en este recorrido, se abrieron otros nuevos.

(El Comercio, 27 de mayo de 2017)


Lo que se ve en esta foto es el punto exacto de la frontera entre Perú y Ecuador, en el Cenepa. Ahí se construyeron una torre de vigilancia ecuatoriana (cuando fui estaba vacía) y una caseta peruana (cuando pasé había un soldado haciendo siesta; no me vio entrar ni salir). Por estos días se cumplen 20 años del inicio del conflicto con Ecuador. Por estos días un grupo de soldados ecuatorianos invadía territorio peruano y comenzaban las escaramuzas. Por estos días, en 1995, un avión ecuatoriano bombardeaba un puesto de vigilancia peruano y así, de un día para otro, estábamos en guerra por un pedazo de selva. Veinte años después del conflicto, todavía hay una enorme porción de territorio en disputa. La diferencia está en que ahora los protagonistas son otros y las razones, distintas. En los últimos meses de 2014 hice ambos recorridos varias veces y lo que encontré es deprimente, angustiante: en ese pedazo de selva por el que se peleó hay ahora huecos, montones de túneles donde mineros ilegales ecuatorianos, que cruzan la frontera con absoluta impunidad, a veces con sobornos a militares que hacen siesta, extraen mineral que luego convierten en oro y venden en su país. Por estos días, hace 20 años, más de 60 soldados peruanos -la mayoría jóvenes, muchos de ellos indígenas- iban a morir en una frontera que nunca se defendió lo suficiente.

(El Comercio y Revista Somos, enero-febrero de 2015)


La muerte duerme bajo tierra

Es el obsceno mecanismo de una mina antipersonal: mejor que matar a un soldado es herirlo para que sus compañeros vean cómo sufre y se asusten y se les baje la moral. La muerte del soldado herido es, incluso, un efecto secundario. En pleno conflicto de 1995 la Cruz Roja emitió un comunicado para alertar sobre el peligro de activar minas antipersonas en la frontera. Ahí se leía: Sin duda es uno de los artefactos más destructivos en los conflictos armados. Son armas que hieren y matan indiscriminadamente, no distinguen entre un combatiente y un niño. O un nativo aguaruna bueno, joven y con hijos.

(El Comercio, 8 de mayo de 2007)


Los marginados del mapa político

En las 80 localidades fronterizas del país vive casi el 5% de la población peruana. Son personas que cantan el Himno Nacional pero nunca han visto a un congresista, jamás a un ministro. Cada una de estas regiones carga el peso del olvido y de una crisis que parece eterna. Son los bordes mal cosidos de un país. ¿Qué hace el Estado por ellas?

(El Comercio, 29 de julio de 2008)

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2 Comments

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  1. FREDERICA BARCLAY 18 enero, 2015 — 9:30 PM

    Su artículo en el Nº 147 de Somos omite algunas referencias imprescindibles para entender la situación actual. Concluido el acuerdo de paz con Ecuador el Estado peruano declaró Zona Reservada una amplia área que corresponde al territorio de los pueblos Awajún y Wampis para realizar un proceso de categorización territorial. Desde 1999 las organizaciones indígenas locales comprometieron a INRENA mediante un acta a culminar la titulación y ampliación de las comunidades y acordaron con la autoridad ambiental la creación de un Parque Nacional en la Cordillera del Cóndor para asegurar la conservación de las cabeceras del río Cenepa y cerrar la frontera de forma definitiva en este tramo. Estando listo el Plan Manejo que definía los linderos del Parque (con 152,873.76 ha.) intervinieron sorpresivamente el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Relaciones Exteriores a instancias de un particular como lo demuestra un acta de una sesión en la que conminó a INRENA a emitir opinión favorable a la actividad minera contra la que ya se había pronunciado (http://www.iwgia.org/iwgia_files_publications_files/0286_Cronica_de_un_Engano.pdf: 31). La Minera Afrodita, había adquirido en el área 3 concesiones que luego incrementó a una treintena en el mes mismo en que Perú y Ecuador se enfrentaban en las cumbres del Cenepa durante el conflicto de 1995. Gracias a esta intervención el área del Parque fue recortada en 69.829 ha. a inicios de la gestión de A. García, precisamente en el área de las concesiones mineras de Afrodita, las que inmediatamente se multiplicaron. Con varias otras irregularidades, incluyendo un convenio de alquiler de las instalaciones del Puesto de Observación Tambo y la guarnición Chávez Valdivia, se abrió una brecha definitiva en la Cordillera. A su vez, acuerdos realizados por Afrodita con autoridades y mineros ecuatorianos para emplear la trocha carretera que da acceso a la frontera desde el lado Ecuatoriano propiciaron el ingreso de mineros que han perforado la cordillera. Las organizaciones indígenas no han dejado de reclamar desde entonces el incumplimiento estatal y han alertado en contra de las actividades mineras en las cabeceras de Cenepa, reclamando asimismo que Afrodita no haya cerrado los boquerones como había quedado obligada por una resolución de OSINERGMIN. Como se ve, lo que viene sucediendo tiene varios responsables. Los planes inconsultos de construir una carretera amenazan con convertir esta cuenca en un nuevo desastre ambiental con consecuencias directas para las 52 comunidades de la cuenca del Cenepa. Que digan el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Defensa si esto es parte de la “nueva concepción” de “seguridad corporativa” que sustentaron en setiembre del 2006 ante del Congreso de la República.
    FREDERICA BARCLAY – DNI 08231882

  2. La inacción de nuestras autoridades no tiene limites. Gobierno y Fuersa Armadas que no sirven para nada.

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